(N. de R.: Este post hubiera quedado mucho mejor si pudiera sacar fotos con mi cerebro desde el bondi y pasarlas por BT a la computadora. Maldito Bill Gates que todavía no inventó eso)

Si hay algo que rescatar de los supermercados chinos (además de sus nombres buena onda como “Ola”, “Sol”, “Amistad” y “Argen-chino”), es la creatividad para los carteles y la máxima de jugársela por lo que uno siente como verdadero. En este caso, quiero referirme a ese noble corte vacuno llamado Roast Beef, que por lejos debe tener más versiones que “Blanca Navidad”. Pero vayamos por partes y analicemos las variantes:

Aclaración: todas ellas pueden encontrarse con o sin hiffen (el guión del medio)

Roast Beef: como todo lo correcto, es aburrido y pasa desapercibido. Generalmente habla de alguno que lo copió de Carrefour o algún carnicero debidamente matriculado.

Ross Beef: bastante común por mis pagos, me hace acordar a Friends por razones obvias. La Real Academia mía lo acepta como válido por, de cierta intrincada manera, casi respetar la fonética original y darle un toque extranjero con la doble “s”.

Ross Bef: más afrancesado, permite inferir que la emoción por usar el nombre en inglés se acabó en la primer palabra. Bif, bef, es todo lo mismo, Doña Rosa va a entender igual.

Roas-Bef: uf, casi casi querido. Esta versión no me gusta demasiado, no me remite a carne sino a algún aguerrido defensor holandés (por cierto, nacido en Angola y con dreadlocks). Retrocede dos casilleros.

Rosbif: finalmente, mi preferido. Conciso, directo, levemente pornográfico: “¿qué va’ llevar, madre? ¿le corto rosbif? uh mire que este pedazo es una maaaanteca, pruebelo madre, con confianza”. Me trae la imagen de Francella vestido de blanco. Suele deformarse hasta convertirse en un “Rosbí” en su forma coloquial.

En este listado faltan muchos más (y me desmoralicé cuando descubrí que mi idea innovadora ya había sido llevada a la práctica por alguien en 2008) pero por cada uno que veo se me olvida otro. Además, si sigo escribiendo, va a ser bastante evidente que no sé lo que es un rosbif y JAMÁS en mi vida fuí a una carnicería a comprarlo. Cosas que pasan, al fin y al cabo… de carne somos!

(malíiiiisimo!)