Ay ay mis pequeños radioescuchas abandonados! Después de casi 2 años sin publicar nada como la gente y otros 2 meses sin publicar directamente, he decidido hacer algo con mi vida y actualizar un poco -además el space me dice que nadie me deja comentarios, ya ni puedo putear a Feezelme!-.
Como no tengo nada mejor, desde mi colección privada (de razón) de monólogos mentales directamente a su pantalla, uno de los más logrados -fueron como 10 cuadras seguidas che!-: "________".
(N. de R.: No, no tiene título)
 
Rivadavia y Uriburu, 9am aprox.
 
Idea disparadora
 
Según mis estadísticas personales y el Indeck, el 90 por ciento de las mujeres es criada con una meta, objetivo, ideal y sostenedor de las miserias cotidianas: Casarse de blanco con un galán educado, billetera abultada, auto, casa, madre que viva lejos, cariñoso, atento, inteligente, exitoso, que se vista a la moda, que no se emborrache, que recuerde fechas, horas y minutos especiales, que no mire fútbol, que le dé muchos hijitos rubios que corran por la pradera de su casa en el country y que le ponga una mucama. No es mucho pedir, verdad (signo).
 
A partir de esa idea, toda actividad de la mujer se alinea detrás del objetivo: secundario, universidad, posgrado, trabajo; tras el manto de "éxito profesional", la verdad es que en esos ámbitos es posible sorprender a la presa elegida. Si la búsqueda da frutos, dejarán secundario, universidad, posgrado, trabajo porque el objetivo final estará cumplido.
 
Pues bien, el otro 10 por ciento se divide entre las queridas tortis y, básicamente, yo -supongo que habrá otras losers de la vida, pero no las he conocido todavía-. Por qué (signo), ni idea, pero cuando me hablan de futuro, en vez de imaginarme con un vestido blanco, muchos niños alrededor y un marido, empiezo a monologar…
 
Desvarío
 
"… sabés qué pasa? que yo ya sé cómo termina esto: en un tiempo nos separamos y voy a llorar 4 años seguidos, cuando termine de llorar me voy a comprar una minifalda y me voy a ir de yiro a los tugurios a buscar hombres para vengarme pero ninguno me va a dar bola y seguramente encontraré refugio en el whisky, ese fiel amante, y tal vez hasta alguna droga alucinógena que por ahí un día me pega mal y me convenzo de que lo mejor es ir a buscarte. Siguiéndote la pista y molestando a tu familia y amigos voy a averiguar tus datos y te voy a llamar a las 3am jadeando, esperando que me reconozcas, te voy a espiar cuando vayas a nadar con unos lentes negros y un pañuelo en la cabeza desde la esquina, sacándote fotos borrosas entre los árboles horribles de Buenos Aires y voy a empapelar mi departamento de medio ambiente debajo de la escalera y al fondo con tu imagen. Por ahí algún linyera se apiada y me tira unos mangos y me compro ropa de persona normal y un día me cruzo y te saludo como si nada, para que vos me mires como si nada, y ahí nomás, después del "Tanto tiempo!" desatarme el nudo en la garganta y pedirte de rodillas que vuelvas, que nuestro destino es estar juntos, que si volvés hasta soy capaz de dejar el alcohol… y tu sonrisa… esa sonrisa que conozco de memoria y me sale borroneada en las fotos me diga que "de hecho" ya encontraste al amor de tu vida y es una rubia inteligente y de buenos modales, que no usa zapatillas y no se le corre el delineador y va al gimnasio y cocina bien y escribe, canta, lee, hace origami y todo lo que le pidas y yo, ahí, estrenando mis ropitas compradas con la plata de un linyera en la vereda sucia tengo que tragarme las lágrimas y juntar los pedacitos de eso oscuro que está ahí, no, no son los lentes, es un cachito de corazón, dejá, me lo pongo en el bolsillo y en casa lo pego. Y en el camino de vuelta paso por un club del trueque y cambio el pedacito de vida que me quedaba por un gato con sarna para que me acompañe por las noches. Le voy a poner tu nombre y te voy a tener siempre al lado, a vos, al gato y al pote de dulce de leche por hora que voy a consumir, mezclado con el whisky, hasta pesar 200kg y no poder caminar y aún ahí, mi vida no va a terminar, sino que voy a vivir hasta los 98 años postrada en mi cama, con el gato pidiéndome comida, las fotos despegándose despacito y cayéndose con el empapelado, con mi pelo, con mi esperanza de morir pronto, hasta que un día lejano finalmente llegue el merecido alivio a esta tortura y aún después tenga que soportar la burla de los vecinos y el portero, el puto portero! cuando me vengan a sacar los de la guardia urbana y los bomberos porque peso 200kg y tengan que tirar la escalera y la pared abajo para llevarme al cinturón ecológico del CEAMSE y servir de comida a los cuervos (pensar que de chiquita quería ser ecologista!)… sí, todo eso va a pasar… asíque si podés abrazame ahora, porque yo ya sé cómo termina esto…"
 
Busco la tarjeta identificatoria en el bolsillo, cruzo el molinete y ya estoy esperando el ascensor en la oficina. Qué bueno! Alguien trajo medialunas!
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