No es fácil escribir estas palabras, pero es al mismo tiempo imperiosa la necesidad, de sacar tanta angustia, tanta tristeza y por fin, tanto agradecimiento por una vida compartida…
 
Más allá de las lágrimas y las últimas imágenes, elijo quedarme con lo mejor, esa relación de secretos, complicidades, disfrutando esas noches calurosas bajo las estrellas o en invierno, trasnochando a café y humo hasta que el sueño nos venciera, esa alegría que contagiaste, esa manera de hacerme crecer, de enseñarme, de convertirme en mujer a tu sombra, en tu grandeza, en tu fuerza, tu valentía, tu voluntad para cambiar lo que parecía establecido, siempre al frente, siempre de frente…
 
Dudo que algún día llegue a ser lo que fuiste, dudo que muchos puedan soportar tu calvario con la entereza que lo hiciste, sin rendirte, soportando tanto y tanto sufrimiento, que muchas veces ocultaste para no hacernos mal, y sin embargo, en algún punto tu cuerpo se volvió frágil y el destino, más cruel y precipitado…
 
Tantas cosas hubiera querido volver a compartir estos últimos tiempos, tantos secretos, tantas confesiones, tantas aventuras para contar y pasarla bien, tantos momentos que el final nos arrebató; pero sé que estás conmigo, de alguna manera y si bien siempre lo supiste, quiero repetirte que TE QUIERO, TE ADORO, TE AMO, desde que nos vimos por primera vez y hasta que nos volvamos a ver…
 
Mi tía, mi madrina, alegría de la familia
Tu sobrina adorada, la hija que no tuviste
 
 
 
(Infinitas gracias a mis trolas Karain y Silvain por estar siempre, a mi primito Seba y especialmente al padre Ela, por todo, gracias de nuevo)