Escenas del capítulo anterior (no pidan formato porque esta pc es una mierrrda):
 
Llegadas a Iguazú Coni y su ma se disponen a estirar las piernecitas entumecidas después de 17 horas de viaje…
 
Viernes 25/11 aprox 13hs.
 
Después de dejar los bártulos en el hotel, nos calzamos las ojotas y salimos a buscar aventuras, en sí, a buscar "el centro" y algún lugar para comer decentemente. El primer contacto con habitante no-hotelero fue con un niño que pasaba por ahí. Le preguntamos dónde quedaba el centro, nos indicó amablemente y agregó: "no tené una monedita?" Diosss, empezamos mal, después hablan de la cortesía con los turistas no?
 
Llegamos al centro que son prácticamente 5 cuadras, cuya conformación demográfico-industrial vendría a ser: 60% negocios de venta de artesanías
35% locutorios
5% lugares para comer
 
Después de dar un par de vueltas, porque encima a esa hora estaba todo cerrado, decidimos volver al hotel y pasar por una sanguchería muy fashion, casualmente denominada "Lo de Rolo", lo cual dio pie a varias repeticiones de la guitarra de Lolo (bien original, pero recuerden que no había naaaada más interesante que hacer). Le entramos sin asco a un especial de milanesa para variar jeje y a los 35° a la sombra retornamos a reposar al hotel, que creo que se llama San Fernando, muy familiar y acogedor.
 
Por supuesto, y al ver que la ciudad poco tenía para ofrecer, puse manos a la obra y analizamos las posibilidades: si se llama Puerto Iguazú, debe haber un puerto, generalmente si hay un puerto hay una costanera mal que mal con algún lugarsucho bajo para tomar un café y tomar fresquito a la orilla o a la vera del Gran Iguazú… sí, claro… Salimos a las 16 horas y preguntando y dando monedas nos enteramos que cerca estaba el famoso "Hito de las tres fronteras", donde se une el Iguazú con el Paraná y se divisan las fronteras de los tres países: Argentina, Brasil y Paraguay. Wooooow pensé, esto es re grosoooo!! Y hacia allí nos dirigimos, entusiasmadas por un rato hasta que después de 6 cuadras que resultaron ser como 15, llegamos al mítico e histórico lugar…
 
Sí, tres puestos de artesanías, un grupo de guaraníes pidiendo monedas o en su defecto Coca, vendiendo collares al doble que en la ciudad y tres obeliscos de cartón (parecíaaa) pintados con los colores de cada bandera en cada costa -que apreciarán con poco detalle en las fotos pertinentes-. Y esto era?? Menos mal que no nos cobraron $20 para traernos a una "visita guiada"!! Pero bue, ya estábamos ahí asíque enjugamos las lágrimas y encaramos por la costanera hacia el puerto. Ah! me olvidaba, el Iguazú es el río más choto que ví en mi vida, ni ruido hace ni fresco a su costa, ni siquiera mosquitos molestos tiene el amarrrgo!!
 
La costanera, linda, con veredas más o menos cuidadas llevaba un poco de sombra y durante el trayecto de como 15 cuadras contamos la friolera suma de 2 (dos) bares, que encima recién estaban abriendo… o sea, no es que me quejo de forra, pero pónganse las pilas!! Y a lo lejos, el puerto, por fin el Puerto!! Ehm… vieron los catamaranes gigantes del Tigre? Bueno, acá había 1 (uno) y eso era lo único que calificaba a este pobre lugar como puerto, realmente una estafa… Con el alma cansada y contenta por haber "aprovechado" el día para recorrer todo, regresamos al centro a tomar un cafecito y esperar a nuestro integrante pródigo después de una fresca ducha de hotel.
 
Sólo restaba la cena ya, esta vez en una pizzería donde había un casamiento!!! Increíble, esto da para todo… todo muy rico, mucha cerveza, mucha pizza, mucho ajo -total, estoy en período de abstinencia obligada- y mucho sueño… mañana esperaban las Cataratas!!
 
Próximo capítulo: La revancha del Iguazú