Bue, aquí estoy en mi nueva faceta de buena persona -que nadie se la cree, pero es real, es reaaaall- y para demostrarlo voy a dedicar mi post de la fecha a esa persona que día a día, con sus historias, sus humoradas, su cálida sonrisa y servicial saludo nos ayuda a seguir adelante cada mañana.

NOTA: Leer escuchando "aquellas pequeñas cosas" de Serrat -juro que terminás llorando-.

Todo comenzó una fría mañana de invierno del año pasado (en realidad, y como soy buena no les mentiré, no me acuerdo ni en pedo cómo lo conocimos, pero seguro fue una mañana de frío), me encontraba con mi fiel compañera Sole en la oficina, colgando estalactitas del techo, helando entre las hojas de la ventana mayor, la que da al garage que nadie usa y al único toldo sin ventana del mundo, cuando decidimos en un intento de asesinar la dieta ya frustrada por los sanguches de milanga completos que almorzábamos por aquellas épocas, pedir un post desayuno de café cortado en jarrita, café con crema -y si crema no hay…- en jarrita y 4 medialunas, 2 de manteca y 2 de grasa. Tomamos el folleto alguna vez robado del bar de la esquina y llamamos, no sin timidez por la novedad -nótese que esto es todo inventado, pero parece tan real como la cara de Guido Suller-.

Y el milagro ocurrió finalmente, unos 10 minutos después sonó el portero y oímos su dulce y gangosa voz: "nel asnraaaaall". Y subió, con su pequeño cuerpecito y su incapacidad para contar las monedas del vuelto, siempre con su camisita del uniforme aunque haga 10 grados bajo cero y su sonrisa a flor de piel: "como nandan chicas, todo nien?"… y así pasó el invierno, nos fuimos conociendo y aunque lo mandaban 40 veces a buscar tazas que ya se habían llevado, él venía siempre contento.

Lo dejamos de ver durante el verano, cuando en un afán por retomar la figura perdida abandonamos los sanguches y la ternerita con verduras y nos dedicamos a la bendita ensalada de tomate, zanahoria y pollo o versión Sole con lechuga. Pero estas últimas semanas con el cambio climático nos fueron empujando al viejo y querido cafecito de la mattina, ya sin medialunas pero con el mismo fin, calentar un poco las neuronas para el resto del día. Y volvió él, ahora con confianza a contarnos sus últimas anécdotas, una de las cuales le da su apodo actual (antes era "nel asnraaaall"). Resumiendo nos contó que podíamos comer locro total se bajaba enseguida "yo me pesé la semana pasada y pesaba 53 y ahora me pesé y peso 47" (no pensaste que la balanza estaba hecha mierda no?) no es un amor?? Además es muy sensible, Sole lo quiso cachar con un vuelto -bien yegua como es, pobre santo- y dijo entre lágrimas "no me naltraten chicaas!" Y por si fuera poco, buena persona. Según su último informe, le devolvió a un señor un fajo de dólares que se le había caído saliendo del banco… Y ponele, hoy vino a traer unas pizzas al 8º A y nos tocó timbre para saludarnos (y retirar las tazas) contando con su mirada de niño asombrado que los de enfrente se habían gastado $24 en pizzas!! Y qué vas a hacer? decirle "mirá, me parece que te faltan un par de jugadores"?? No, no lo soportaría… él es feliz así, retirando tazas y saludando a los delivereados… lo único que nos resta es devolverle su cordial saludo y mirándolo con su aspecto indefenso, decirle…

47 street delivery, sos un grande, sos nuestro Gran Amigo de la semana!!!

 

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