Hoy es sábado a la noche te paso a buscar, a bailar un wadu wadu que te va a gustar… en fin, hoy es otro sábado dentro de mi acogedor escritorio, cual escritor (redundancia mediante) loco atormentado por fantasmas del pasado, escuchando lentos ochentosos como cada vez que me siento desolada, en este invierno frío, crudo y cruel… Pero hay algo de lo que no puedo quejarme y es que tengo banda ancha, lo cual me permite atormentar más rápidamente a la gente con mi locura momentánea on line. Y paveando por la red como hará la gran mayoría de ustedes día a día, descubrí un poco tarde que existen millones y millones de personas que están haciendo exactamente lo mismo que yo en este instante, incluso llegué a leer algunos y me sentí como la rosa del principito si estuviera en un jardín… ya no soy especial -ví la luz, soy tan común, diría alguna banda de rock-. Siguiendo con mi hilo autodestructivo, me puse a pensar que si todos tenemos un blog, quién leerá las cosas que escribimos? sería un mercado completamente imperfecto, un oligopsonio -sí, también soy una profesional- en el cual lentamente nos perderíamos para siempre bajo el yugo de weblogs más publicitados, que seguramente no nos comprarían en u$s20M porque ya pasó la etapa de la burbuja… Así es que empecé a buscar la forma de diferenciarme, cómo lograr atrapar la atención de ese solitario navegante que aún no tiene su puerto internáutico donde amarrar, y pasaron ideas locas, amenazas, fotos de luciana salazar vestida (dije diferenciarme), publicación de números de cuenta de asociados a la cooperativa, ponerme una mesa de ayuda de afip paralela -esa es buena Sole! me averiguás qué agencia me toca?- o directamente irme a dormir y soñar con los angelitos… Y después de tanto esfuerzo mental, llegué a la conclusión de que cualquier cambio sería en vano, que no tengo que competir con gente más aguda que yo (y no hablo de Aye ni de Pri) sino que mientras suba fotos de eventos sociales ustedes, mis fieles seguidores, entrarán día tras día, fingirán haber leído atentamente y me dejarán sus mensajes afectuosos. Será positivo el hecho de reconocer que hay gente mejor que uno o sólo sirve para achancharse y no intentar derribar los obstáculos? Tendré que volver a la facultad? Se me ocurrirán nuevas aventuras para contar? Lloverá mañana? Será que importa más lo que uno es en la vida real que lo que expresa por la red? qué buscamos? fama? o sentirnos mimados? eso lo sabremos en el próximo capítulo… hasta mañana

Por lo menos mi hermano descubrió cómo hacer para que salga mi perfil…

 

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